CASAS PASIVAS


Casas pasivas  (del alemán, Passivhaus)

Las casas pasivas son casas que utilizan recursos de la arquitectura bioclimática esto es, consiste en el diseño de edificios teniendo en cuenta las condiciones climáticas, aprovechando los recursos disponibles (orientación, soleamiento, vegetación, como sombreamiento natural…..) para disminuir el impacto medioambiental de la acción humana, sobre el medio ambiente, intentando reducir los consumos de energía.

La arquitectura bioclimática está íntimamente ligada a la construcción ecológica. que se refiere a las estructuras o procesos de construcción
que sean responsables con el medioambiente y ocupan recursos de manera eficiente durante todo el tiempo de vida de una construcción.

 

 

También tiene impacto en la salubridad de los edificios a través de un mejor confort térmico, el control de los niveles de CO2 en los interiores, una mayor iluminación y la utilización de materiales de construcción no tóxicos avalados por declaraciones ambientales.

Por tanto, partiendo de  la arquitectura bioclimática, a la que se aplica un concepto de  alta eficiencia energética y estanqueidad, da como resultado, Las Casas Pasivas, baso el estándar del Passivhaus.

Las ventanas existen para que entre la luz  se orienten principalmente al Sur, y pueden abrirse, aunque no se hace para evitar que se escape el calor. El aislamiento de estos hogares es absoluto, y la renovación del aire se realiza a través de un sistema de ventilación con un intercambiador de calor, que renueva el aire evitando que se escape el calor interno, generado por las ganancias solares, el calor de los electrodomésticos, el calor que generan los propios moradores de la vivienda, y un pequeño aporte final… que ronda los 10Wh/m2a.

Este sistema Passivhaus, se desarrolló en Alemania dando como resultado la construcción del primer edificio de viviendas Passivhaus  en 1991. Después de 25 años, su uso se ha extendido por todo el mundo, observándose ya, por ejemplo, viviendas de esta tipología en la península ibérica.

Este tipo de edificios no disponen de caldera, porque no la necesitan, tampoco sistema de distribución de calor, como puede ser un circuito de radiadores o un suelo radiante.

Se trata de construcciones pensadas para aprovechar al máximo la luz y calor solar gratuito, obtenido por la radiación directa a través de las ventanas, manteniendo el calor recibido de esta fuente y el calor de los cuerpos humanos en el interior del edificio. Consumen hasta siete veces menos energía que los edificios convencionales.

 

Criterios técnicos del estándar

En el caso del estándar Passivhaus, las técnicas pasivas se concretan y definen con soluciones y materiales actuales, siguiendo los “criterios del estándar”:

  1. El aislamiento térmico. Un buen aislamiento significa la reducción directa de las pérdidas de calor: es beneficioso tanto en invierno como en verano.
  2. Puentes Térmicos.La capa de aislamiento tiene que ser continua y sin interrupciones, “empaquetando” todo el edificio, para evitar los puentes térmicos. Un puente térmico, es un punto de escape de calor, a través del muro, cubierta o suelo.
  3. Estanqueidad de la envolvente. La envolvente tiene que ser lo más estanca posible, sellando todas las uniones de materiales del edificio, para garantizar que no se produzcan fugas no deseadas de calor / frío.
  4. Ventanas de alta calidad.Las carpinterías son el elemento más “débil” de la envolvente. Tienen una doble función: reducir el flujo térmico al máximo y permitir ganancias solares, sobre todo en invierno. Tienen que tener una calidad muy alta para garantizar un alto grado de confort.
  5. Ventilación mecánica.Cada hora se renueva aproximadamente un tercio del volumen de aire de los espacios (de acuerdo con la norma EN 15251). La ventilación mecánica permite la recuperación de calor (o frío) del aire renovado mayor del 75%, aunque los equipos que podemos encontrar en el mercado español, ya superan el 80% de rendimiento..

Esta cantidad de energía recuperada es suficiente para poder prescindir de un sistema convencional de calefacción. 

 

Conclusiones

La combinación entre las medidas pasivas y los criterios técnicos del estándar hacen posible cumplir los llamados “criterios obligatorios” del mismo:

La demanda máxima de energía útil son 15 kWh/m2 y año en calefacción y/o refrigeración.

El consumo de energía primaria Renovable  (consumo energético para calefacción, refrigeración, ACS y electricidad) son 60 kWh/m2 y año como máximo.

Baste decir que, en comparación, una vivienda nueva, construida de forma tradicional, alcanza como término medio una demanda de calefacción de unos 100 kWh/m2a: ¡casi siete veces mayor que los 15 kWh/m2a del estándar!

La reducción del consumo energético de calefacción conlleva un cambio importante en la balanza energético del edificio, lo que en un edificio tradicional resulta impensable: el agua caliente sanitaria (ACS) tiene un mayor consumo energético que la calefacción.

También tiene impacto en la salubridad de los edificios a través de un mejor confort térmico, el control de los niveles de CO2 en los interiores, una mayor iluminación y la utilización de materiales de construcción no tóxicos avalados por declaraciones ambientales.

Por tanto, partiendo de  la arquitectura bioclimática, a la que se aplica un concepto de  alta eficiencia energética y estanqueidad, da como resultado, Las Casas Pasivas, baso el estándar del Passivhaus.

Las ventanas existen para que entre la luz  se orienten principalmente al Sur, y pueden abrirse, aunque no se hace para evitar que se escape el calor. El aislamiento de estos hogares es absoluto, y la renovación del aire se realiza a través de un sistema de ventilación con un intercambiador de calor, que renueva el aire evitando que se escape el calor interno, generado por las ganancias solares, el calor de los electrodomésticos, el calor que generan los propios moradores de la vivienda, y un pequeño aporte final… que ronda los 10Wh/m2a.

Este sistema Passivhaus, se desarrolló en Alemania dando como resultado la construcción del primer edificio de viviendas Passivhaus  en 1991. Después de 25 años, su uso se ha extendido por todo el mundo, observándose ya, por ejemplo, viviendas de esta tipología en la península ibérica.

Este tipo de edificios no disponen de caldera, porque no la necesitan, tampoco sistema de distribución de calor, como puede ser un circuito de radiadores o un suelo radiante.

Se trata de construcciones pensadas para aprovechar al máximo la luz y calor solar gratuito, obtenido por la radiación directa a través de las ventanas, manteniendo el calor recibido de esta fuente y el calor de los cuerpos humanos en el interior del edificio. Consumen hasta siete veces menos energía que los edificios convencionales.

 

Criterios técnicos del estándar

En el caso del estándar Passivhaus, las técnicas pasivas se concretan y definen con soluciones y materiales actuales, siguiendo los “criterios del estándar”:

  1. El aislamiento térmico. Un buen aislamiento significa la reducción directa de las pérdidas de calor: es beneficioso tanto en invierno como en verano.
  2. Puentes Térmicos.La capa de aislamiento tiene que ser continua y sin interrupciones, “empaquetando” todo el edificio, para evitar los puentes térmicos. Un puente térmico, es un punto de escape de calor, a través del muro, cubierta o suelo.
  3. Estanqueidad de la envolvente. La envolvente tiene que ser lo más estanca posible, sellando todas las uniones de materiales del edificio, para garantizar que no se produzcan fugas no deseadas de calor / frío.
  4. Ventanas de alta calidad.Las carpinterías son el elemento más “débil” de la envolvente. Tienen una doble función: reducir el flujo térmico al máximo y permitir ganancias solares, sobre todo en invierno. Tienen que tener una calidad muy alta para garantizar un alto grado de confort.
  5. Ventilación mecánica.Cada hora se renueva aproximadamente un tercio del volumen de aire de los espacios (de acuerdo con la norma EN 15251). La ventilación mecánica permite la recuperación de calor (o frío) del aire renovado mayor del 75%, aunque los equipos que podemos encontrar en el mercado español, ya superan el 80% de rendimiento..

Esta cantidad de energía recuperada es suficiente para poder prescindir de un sistema convencional de calefacción. 

 

Conclusiones

La combinación entre las medidas pasivas y los criterios técnicos del estándar hacen posible cumplir los llamados “criterios obligatorios” del mismo:

La demanda máxima de energía útil son 15 kWh/m2 y año en calefacción y/o refrigeración.

El consumo de energía primaria Renovable  (consumo energético para calefacción, refrigeración, ACS y electricidad) son 60 kWh/m2 y año como máximo.

Baste decir que, en comparación, una vivienda nueva, construida de forma tradicional, alcanza como término medio una demanda de calefacción de unos 100 kWh/m2a: ¡casi siete veces mayor que los 15 kWh/m2a del estándar!

La reducción del consumo energético de calefacción conlleva un cambio importante en la balanza energético del edificio, lo que en un edificio tradicional resulta impensable: el agua caliente sanitaria (ACS) tiene un mayor consumo energético que la calefacción.

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